miércoles, 26 de octubre de 2011

SIMÓN HERNÁNDEZ AGUADO




El 14 de diciembre de 1.991, nace Simón Hernández Aguado en Carboneras (Almería), entre espuma de mar y suspiros de campo, allí se cría el joven poeta en su pueblo de tradición marinera.

Inicia sus estudios en el colegio que por nombre lleva, al gran poeta granadino “Federico García Lorca” Sus primeros versos fluían en sus cuadernos a cuadros a los 10 años, gran culpa de ello la tuvo su maestra de primaria María del Carmen. En el Instituto de su pueblo que lleva el nombre del escritor Juan Goytisolo, realizó sus estudios de secundaria donde fluye con gran fuerza el amor a la poesía , la dedicación plena a su estampa renacida, tras unos años, por su profesor de Lengua Miguel Galindo que le abrió las puertas al alma de la poesía y a los cantautores que lo llevan a escuchar los versos en la boca de los grandes maestros, entre ellos, destacando Paco Ibáñez.

Tras sus estudios de secundaria, inicia estudios en la Universidad de Almería con la carrera de ADE, pero en 2010 cambia de rumbo por su gran amor a la tierra de su madre y sigue estudios en la Universidad Politécnica de Cartagena, donde su poesía florece pareciendo estar siempre en una primavera eterna.

Ha escrito en el periódico local de Carboneras “Campomar”, ha participado en programas de radio Argentina, con Rosario, Buenos aires y Córdoba, a través de Internet, también en proyectos con universidades italianas, como la de Cuneo, pero lo más importante para él fue el día del 80º aniversario de la República, que se leyó un poema suyo en la plaza donde se proclamó en Eibar (Pl. de Unzaga).

Ha realizado tres programas de radio en homenaje a García Lorca, Miguel Hernández y Machado. Ha participado en revistas literarias digitales y ultimamente fue seleccionada una poesía suya para el libro que se publicó en la ciudad de Lorca para los damnificados del terremoto del 2011. Ha fundado el grupo de poesía en Facebook “a ti que te llaman poesía”.

ENTREVISTA:

1-¿De dónde surge tu inspiración?

Aunque suene a romanticismo poético, con diecinueve años y bajo el himno de que el poeta vive tanto como mal vive, no queda más remedio que creer en el palacio de versos donde viven las musas. Cuando uno siente por encima de todo, cuando la mano se amarra al puñal que te sujeta el corazón, entonces viene ella y cuando viene hace de la necesidad el más placentero y curativo vicio, la poesía.

2-¿Qué te llevó a ser poeta?

Cuando tenía una edad de ocho años me empezaron a leer a Lorca, a Alberti y a toda la generación del 27, ahí empieza todo en las primeras tardes con Platero, las primeras discusiones con “El tonto de Rafael” y la sonrisa interminable de Lorca. Empecé haciendo poesías para el día de la madre, para concursos a nivel escolar, para leerlas a mis compañeros en clase, con el tiempo empezó a florecer el amor a mi tierra Carboneras, al oficio de mi padre, pescador, y la nostalgia que te crea el recuerdo de la muerte de un tío , hay empieza todo, como decía antes uno escribe cuando siente por encima de todo, cuando ve sin necesidad de abrir los ojos, a mis ocho años empecé las interminables tertulias con mis sentimientos y hasta ahora.

3-Describe la poesía en una frase o qué palabra describe mejor la poesía para ti

Si tuviera que poner una definición de poesía en el diccionario seria: “estación telonera del olvido”. En este lugar es donde muere mil veces un poeta antes de nacer el verso.

4-Háblanos sobre tus libros

El 14 de Octubre se publico mi primer libro “Un espacio y dos tiempos” escrito con el escritor valenciano Antonio Monzonís. Hasta ahora solo había colaborado en periódicos o libros benéficos. Es un libro donde se ve representado el grito de la juventud, que en estos momentos estamos observando y viviendo en la calle, junto con el espejo de los años y la vida difícil de Antonio. Un coctel de rebeldía y serenidad sería una buena definición. Cada poema es un trozo de argumento de mi actos diarios, era el primer libro que publicaba y creo que si algo tiene que estar presente son mis orígenes, es decir, mi tierra, mis creencias, mi lucha, las personas que me han llevado a pensar como pienso, mi familia y su eterno esfuerzo y un largo etcétera que se resume en lo que soy, la raíz de una vida.

5-¿En qué estás trabajando en estos momentos?

Desde Junio y aprovechando el verano en mi tierra natal he estado empapándome de las vidas de mi pueblo y de mis días (y muchas más noches). Tengo casi terminada una serie de poemas que me gustarían publicar para el próximo año. Cuando escribo no escribo libros si no poemas, no me encuentro capaz de ponerle principio y fin a un libro, más bien dejo que el tiempo y los amigos lo hagan. Escribo para curar la necesidad y herida de los días no para hacer libros, soy muy poco profesional en este aspecto, soy muy mal vendedor de mi mismo por eso odio las presentaciones típicas, prefiero recitales y actos donde el tema es el arte no el artista. De momento a seguir disfrutando del nuevo libro y si ellas quieren, a seguir siendo el hotel de cenizas de mis musas.

6-¿Quién o quienes son tus poetas favoritos, esos que te inspiran?

Uno por encima de todos Ángel González, pero son muchos los que forman este Olimpo de dioses. Me quedo entre todos con Miguel Hernández, por ser el mejor ejemplo de cómo para que viva un verso uno tiene que morir muchas veces mucho, con San Joaquín Sabina, el juglar del asfalto, la rana del reino, príncipe del vicio, con Cernuda y su casita en el olvido, con Antonio Machado y sus versos anti sopas de convento, y para terminar con los autores con el que nos ha demostrado a todos que no hace falta ser un ángel para ser poeta Don Francisco de Quevedo.



SE PRESENTÓ SIN ROPA,
hoy muerden sus trapos,
llamó a la puerta del amor
una noche fuera de horario,

en el paseo delicias
las farolas alimentan el asfalto,
nunca bailó sola
el vals de los olvidados,

como un sueño sin vida
que todo lo acaba secando,
dio al miedo su despedida
en la parada del lavabo,

tocan entre risas
las notas del desamparo,
bajo unas alas observan
los ojos del diablo,

una gota de cal envuelve
el polvo de los años,
moja el reflejo del agua
la plata de los charcos,

no sabe la tristeza
si morir o seguir matando,
dio el calor de la papela
un invierno sin abrazos,

las gárgolas esta mañana,
todavía no se han acostado,
galopa con la soledad
la sombra del caballo,

se despiden las estaciones
con el paso de los gramos,
malditas las rayas que leen
el futuro de los náufragos,

las pupilas del mono
descansan tras un pinchazo,
en el paso del destino
se apagaron los semáforos,

llegó temprano a puerto
la vela tejida con mármol,
dejó viudo al minutero,
corazón vestido de barro,

por el rincón del recuerdo
va una madre llorando,
duerme la esperanza
en las cenizas de un cigarro.

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EN UN CUARTO DE CRISTAL
tengo al desamor abandonado:

un sueño de la desnudez,
un pétalo sin contrato,

la túnica del placer,
mariposa de barro,
raíz de la embriaguez,
soledad de mi vaso,

un real sin mi Madrid,
un merengue entre tantos,
Di Stefano, Casillas, Pirri,
Raúl González Blanco,

el rincón donde habita
un Sabina con su Nano,
viagra con bombín,
un contigo sin mí,
Serrat y su Mediterráneo,


un flexo para estudiar
una orquesta de verano,
los padrinos de la mafia
disparan sonrisas bajo marco,
Santo Judas, Verónica,
Doña María Magdalena,
hijo de Dios, Camarón,
medallita rociera,

fe de mi habitación,
inocencia de la escuela,

Esta Iglesia sin Azaña,
el socialista y su republicano,
Labordeta en mi mochila,
cuéntame Echanove
como pasan los años,

Marcos con su monito,
el amarillo de Pikachu,
dejé la inocencia perdida
a la salida de Barrio Sésamo,

Dylan, Moore, Cernuda,
Lorca, Vargas y Serrano,
se montan una orgía
a la que no estoy invitado,

un recuerdo de Pisa,
la borrachera de San Pancracio,
una rosa disecada
de San Antonio Machado,

yo solo quería dormir
con el desamor en mi cuarto.